Visita a Asunción de las “dos estaciones”
Por Gerson Ledezma e Paulo Renato Silva*

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A fines de diciembre de 2010, partimos para conocer al Paraguay más allá del Puente de la Amistad y de las compras en Ciudad del Este. 340 quilómetros en seis horas, esta era la previsión del viaje. Cuando llegamos al estacionamiento de la empresa en CDE, nos deparamos con un micro ómnibus y entonces comprendimos el promedio de solamente 50km/h. En el trayecto, una escena que parece bastante peculiar es la de las vendedoras de chipa al borde de la carretera, con sus pesados fardos de bizcocho sobre la cabeza. A pesar de eso, hacen su trabajo con levedad, rapidez y feminidad, defendiendo su dignidad y superando la dureza cotidiana. El paisaje es una mezcla entre las pequeñas y medianas propiedades y los latifundios agropecuarios y agroindustriales direccionados a la soja. El relieve plano y la ausencia de naturaleza densa nos daban la impresión de un paisaje siempre igual, detenido como en una fotografía, pero después nos dimos cuenta de que esto resultaba tal vez de la lentitud del ómnibus, que en algunos momentos parecía no pasar de 30 km/h. La marcha presentaba problemas, que fueron resueltos con una piedra y un pedazo de palo, no sabemos cómo. |
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En la capital, un grafito nos llamó la atención para aquello que estábamos por encontrar: “Con este calor no se puede pensar – Nietzsche”. Asunción presentaba sensación térmica superior a 40 grados, lo cual dificultó el desplazamiento por los bairros y lugares más conocidos del centro histórico, histórico, lo cual se mostraba particularmente incómodo teniendo en cuenta que diponíamos solamente de dos días. “Nietzsche” parecía tener razón. En Marzo de este año, tuvimos la oportunidad de regresar a la capital paraguaya, de esta vez a trabajo en función de una alianza entre el Ministerio de Educación de Paraguay y UNILA. Ahora los 340km fueron recorridos en media hora, pero, por supuesto, en avión. En medio de las nubes, las vendedoras de chipa cedieron lugar a las azafatas y el paisaje se modificó: no más la escena aparentemente fija de la carretera, sino la visión de los tentáculos del lago de Itaipú distribuidos por más de 100km, los cuales no permitem más visualizar las comunidades ribereñas y los paisajes naturales “ahogados” por el lago, como las Sete Quedas. |
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La temperatura más amena y la asesoría del Ministerio de Educación permitieron conocer mejor la ciudad y... ¡pudimos pensar! A pesar de eso, el Señor Oscar Pineda del Ministerio hizo bromas con el calor de la ciudad y nos contó que ellos poseen solamente dos estaciones: ¡el verano y la estación de tren! |
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Visitamos el Archivo Nacional, la Biblioteca Nacional, el Panteón Nacional de los Héroes, el Cabildo, la Iglesia Nuestra Señora de la Trinidad, la Casa de la Independencia, el Museo de Conmebol, editoras, librerías convencionales y de segunda mano, centros artesanales, restaurantes y bares, principalmente en la región del puerto. En fin, Asunción ofrece un circuito cultural interesante a ser explorado. Vimos también un Paraguay movilizado en medio de las conmemoraciones por el Bicentenario este año, como si pareciera buscar nuevas independencias. Por ejemplo, comunidades indígenas del interior estaban ocupando la Plaza Uruguaya pidiendo el reconocimiento de sus demandas ante un Estado que crea una imagen mestiza del país y los niega como indígenas. No es demasiado recordar que las plazas son símbolos del espacio público y de la democracia.
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* Professores do curso de história da UNILA
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